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Pollo al vino blanco ¡Riquísimo!


Ingredientes: (6 porciones aprox.)

  • 1 pollo cortado en presas
  • Sal
  • Pimienta
  • Jugo de 1 limón
  • 1/2 taza de aceite
  • 2 cebollas
  • 1/2 pimiento morrón picado
  • 1 buen vaso de vino blanco
  • 1 cubo de caldo de verduras disuelto en 2 tazas de agua
  • Perejil
  • Laurel
  • Tomillo
  • 1 cucharada de fécula de maíz
Para la guarnición:
  • 1 lata de arvejas
  • 100 gramos de manteca
  • 400 gramos de papas noisette

Procedimiento:

Lavar bien el pollo, cortar en presas y condimentar con sal, pimienta y jugo de limón. Pasar  presa por huevo batido y rebozar con la fécula de maíz de ambos lados.
Poner en fuego moderado una cacerola con aceite. Una vez que el aceite este caliente, meter las presas de pollo a fin de dorarlas. Agregar las cebollas picadas finamente y saltear todo 5 minutos. Luego, incorporar el vino blanco y dejar hervir unos 5 minutos. Incorporar el caldo de verduras, unas hojas de laurel, un poco de tomillo y de perejil; terminar de cocinar hasta que el pollo esté tierno y bien cocido. Espesar la salsa con la fécula de maíz disuelta en agua fría.
Por otro lado, saltear en una sartén con manteca las arvejas y las papas noisette.
Servir el pollo bañado con la salsa y acompañado con el salteado de arvejas y papas.

Correcta elección de vino


A la hora de preparar una mesa, es importante tener en cuenta que no cualquier vino va con cualquier tipo de comida.
Esto va a depender no solamente del tipo de carne que vayamos a servir, si no también, del órden en que se sirven las comidas (entrada, plato principal, postre).
Por lo general, el orden en que  deben servirse los vinos es el siguiente:
Vinos blancos, para acompañar entradas con pescado y fiambres.
Vinos tintos, tipos Burdeos, para otras entradas.
Vinos tintos tipo Borgoña, para asados y carnes en general.
Vinos espumosos y champagne para entremesas y postres.
Vinos abocados tipo Oporto o Sauternes, para quesos.
Coñac y licores, con el café.
Además, es importante tener en cuenta lo siguiente:
Los vino blancos y los espumosos se sirven bien fríos, pero no helados, pues de ser así no se aprecia su aroma ni su sabor.
El champagne se pone en un balde con hielo y sal gruesa, tapado con una servilleta para lograr la temperatura mas baja posible.
Los vinos rojos tipos Borgoña se beben “naturales”; o sea atemperatura ambiente.
Los vinos tipo Burdeos se deben entibiar un poco (chambrés) poniendo la botella en un lugar templado o cerca de un radiador.
Un buen bebedor jamás pone hielo a su copa de vino, y menos aún soda o bebidas gaseosas. Los vinos finos no soportan ese error.
Algunos vinos sirven para abrir el apetito; otros destacan el sabor de las comidas; otros cierran armoniosamente un menú.

Fuente| La recetas de Chichita de Erquiaga: La mesa está servida. Editorial Erkitra 1988.
Imagen vía| Porta Voz.